Descubrir la historia familiar a través de cartas y diarios antiguos

Descubre tu historia familiar a través de cartas y diarios antiguos. Aprende a encontrar, conservar y aprovechar estos documentos valiosos para tu investigación genealógica.

La historia familiar es una forma de conocer nuestro pasado, nuestra identidad y nuestro legado. A través de la investigación genealógica, podemos descubrir quiénes fueron nuestros antepasados, dónde vivieron, qué hicieron y cómo se relacionaron con su entorno. Sin embargo, la historia familiar no se limita a los datos objetivos que podemos encontrar en los registros civiles, eclesiásticos o militares. También hay otras fuentes que nos permiten acceder a la dimensión subjetiva, emocional y personal de nuestros antepasados: las cartas y los diarios.

¿Qué son las cartas y los diarios?

Las cartas y los diarios son documentos escritos por nuestros antepasados, que reflejan sus pensamientos, sentimientos, experiencias y opiniones sobre diversos aspectos de su vida. Estos documentos pueden ser considerados como testimonios de primera mano, que nos acercan a la realidad cotidiana, las creencias, los valores, los sueños y los desafíos de nuestros antepasados.

Las cartas son comunicaciones dirigidas a otras personas, generalmente familiares, amigos o conocidos, con el fin de mantener el contacto, expresar afecto, solicitar ayuda, informar novedades, compartir opiniones o resolver asuntos. Las cartas pueden ser formales o informales, según el grado de confianza y el propósito de la comunicación. Las cartas pueden contener información sobre la fecha, el lugar, el remitente, el destinatario, el saludo, el cuerpo, la despedida y la firma.

Los diarios son registros personales, que pueden tener una periodicidad diaria, semanal o irregular, en los que nuestros antepasados escribían sobre sus vivencias, reflexiones, sentimientos, planes, metas, problemas, dudas, etc. Los diarios pueden ser íntimos o públicos, según el grado de privacidad y el público al que se dirigían. Los diarios pueden contener información sobre la fecha, el lugar, el autor, el título, la introducción, el desarrollo y la conclusión.

¿Qué beneficios tiene consultar las cartas y los diarios?

Consultar las cartas y los diarios de nuestros antepasados tiene varios beneficios para nuestra investigación genealógica y para nuestro desarrollo personal. Algunos de estos beneficios son:

  • Nos permiten conocer la personalidad, los rasgos, los gustos, las preferencias, los valores, las creencias, las actitudes, los sentimientos y las emociones de nuestros antepasados, lo que nos ayuda a comprender mejor quiénes eran y cómo se comportaban.
  • Nos permiten conocer los hechos, los acontecimientos, las circunstancias, los problemas, las soluciones, las decisiones, las acciones y las consecuencias que marcaron la vida de nuestros antepasados, lo que nos ayuda a reconstruir su historia y su contexto.
  • Nos permiten conocer las relaciones, los vínculos, los conflictos, las alianzas, las amistades, los amores, las rivalidades, las colaboraciones y las influencias que tuvieron nuestros antepasados con otras personas, lo que nos ayuda a ampliar nuestro árbol genealógico y a descubrir nuevas ramas familiares.
  • Nos permiten conocer la cultura, la sociedad, la política, la economía, la religión, la educación, la ciencia, el arte, la literatura, la música, el deporte, la moda, el ocio, las costumbres y las tradiciones que rodearon a nuestros antepasados, lo que nos ayuda a enriquecer nuestro conocimiento y nuestra visión del mundo.
  • Nos permiten conocer la evolución, el cambio, el aprendizaje, el crecimiento, la maduración, la transformación, la adaptación y la innovación que experimentaron nuestros antepasados a lo largo de su vida, lo que nos ayuda a inspirarnos y a motivarnos para nuestro propio desarrollo.

¿Cómo encontrar y conservar las cartas y los diarios?

Encontrar y conservar las cartas y los diarios de nuestros antepasados puede ser una tarea difícil, pero no imposible. Algunas de las formas de hacerlo son:

  • Buscar en los archivos familiares, que pueden estar en poder de nuestros padres, abuelos, tíos, primos u otros parientes cercanos o lejanos. Podemos contactar con ellos y pedirles que nos muestren o nos presten los documentos que tengan, o que nos permitan hacer copias o fotografías de los mismos.
  • Buscar en los archivos públicos, que pueden estar en bibliotecas, museos, archivos históricos, centros de documentación, universidades, instituciones culturales o religiosas, etc. Podemos consultar los catálogos, los índices, las guías o las bases de datos que tengan, o solicitar la ayuda de los profesionales que trabajen en ellos.
  • Buscar en los archivos digitales, que pueden estar en internet, en páginas web, en blogs, en redes sociales, en plataformas de genealogía, en bases de datos, en repositorios, en bibliotecas digitales, etc. Podemos utilizar los buscadores, las palabras clave, los filtros, los enlaces o las referencias que nos faciliten el acceso a los documentos que buscamos.
  • Buscar en los archivos personales, que pueden estar en nuestra propia casa, en nuestros cajones, armarios, estanterías, álbumes, cajas, maletas, etc. Podemos revisar los documentos que tenemos, que quizás hayamos heredado, recibido, comprado, encontrado o guardado, y que tal vez no hayamos prestado atención o valorado.

Una vez que hayamos encontrado las cartas y los diarios de nuestros antepasados, debemos conservarlos de forma adecuada, para evitar que se deterioren, se pierdan o se dañen. Algunas de las medidas de conservación que podemos tomar son:

  • Proteger los documentos de la luz, el calor, la humedad, el polvo, los insectos, los roedores, los hongos, las bacterias, los ácidos, los alcalinos, los adhesivos, los tintes, los metales, los plásticos, etc. Podemos utilizar fundas, carpetas, cajas, sobres o bolsas de materiales neutros, resistentes y transpirables, que no alteren ni dañen los documentos.
  • Almacenar los documentos en un lugar seco, fresco, oscuro, limpio, ventilado, seguro y accesible. Podemos utilizar estanterías, armarios, cajones, archivadores o cofres de materiales adecuados, que no generen ni atraigan agentes nocivos para los documentos.
  • Manipular los documentos con cuidado, delicadeza, limpieza y respeto. Podemos utilizar guantes, pinzas, lápices, reglas, soportes o lupas de materiales apropiados, que no rasguen, manchen, doblen, corten o arruguen los documentos.
  • Digitalizar los documentos, para crear copias de seguridad, facilitar el acceso, la consulta, la difusión y la preservación de los mismos. Podemos utilizar escáneres, cámaras, ordenadores, programas o aplicaciones de calidad, que no distorsionen, alteren, borren o pierdan los documentos.

¿Cómo aprovechar las cartas y los diarios?

Aprovechar las cartas y los diarios de nuestros antepasados significa extraer, analizar, interpretar, contrastar, organizar, sintetizar y comunicar la información que contienen, para integrarla en nuestra investigación genealógica y en nuestra historia familiar. Algunas de las acciones que podemos realizar son:

  • Leer los documentos con atención, interés, curiosidad y apertura, tratando de comprender el mensaje, el contexto, el propósito y el tono de los mismos.
  • Identificar los datos relevantes, como los nombres, los apellidos, las fechas, los lugares, los parentescos, los acontecimientos, las circunstancias, las relaciones, las opiniones, los sentimientos, etc.
  • Comparar los datos con otras fuentes, como los registros, las fotografías, los vídeos, los objetos, los testimonios, las publicaciones, etc., para confirmar, completar, corregir o ampliar la información.
  • Clasificar los datos según su tipo, su categoría, su tema, su cronología, su importancia, su fiabilidad, su procedencia, su destino, etc.
  • Registrar los datos en fichas, tablas, gráficos, mapas, árboles, líneas de tiempo, esquemas, resúmenes, etc., para facilitar su consulta, su orden, su visualización y su memorización.
  • Citar los datos con precisión, indicando la autoría, el título, la fecha, el lugar, el formato, el soporte, el archivo y la página o el folio de los documentos, para facilitar su localización, su verificación y su reconocimiento.
  • Comunicar los datos con claridad, coherencia, cohesión, corrección, creatividad y originalidad, utilizando un lenguaje adecuado, un estilo propio, una estructura lógica, una argumentación sólida y una conclusión pertinente, para transmitir nuestra investigación, nuestra historia y nuestro mensaje a nuestra audiencia.

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