¿Podemos heredar los recuerdos de nuestros antepasados? La ciencia detrás de la epigenética

La secuenciación del genoma humano en 2003 abrió una ventana al entendimiento de cómo nuestros genes influyen en nuestras vidas. Pero, ¿qué pasaría si la herencia genética fuera aún más compleja de lo que imaginamos? La epigenética, una rama emergente de la biología, sugiere que no solo heredamos características físicas, sino también experiencias y traumas vividos por nuestros antepasados.

¿Qué es la epigenética?

La epigenética estudia los cambios en la expresión génica que no implican alteraciones en la secuencia de ADN. Estos cambios pueden ser provocados por factores externos como el estrés, la dieta o las experiencias traumáticas, y pueden ser transmitidos a las siguientes generaciones.

Estudios en modelos animales

Uno de los estudios más impactantes fue realizado en 2014 por el profesor Kerry Ressler en la Universidad de Emory, Georgia. En este estudio, se condicionó a un grupo de ratones a asociar el olor a cerezas con una descarga eléctrica. Los descendientes de estos ratones, incluso aquellos criados sin acceso a cerezas ni descargas eléctricas, mostraron una aversión innata al olor a cerezas. Esto demostró que la experiencia traumática de los abuelos ratones alteró la forma de sus genes, afectando el comportamiento de sus nietos.

Impacto en los seres humanos

La investigación no se limita a los animales. Estudios recientes en sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes, liderados por la profesora Rachel Yehuda del Icahn School of Medicine, han demostrado que los traumas severos pueden dejar marcas epigenéticas en los genes relacionados con la respuesta al estrés y el sistema inmunológico. Estos cambios genéticos pueden predisponer a las siguientes generaciones a condiciones como depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Implicaciones para el futuro

Comprender que nuestras experiencias pueden influir en las generaciones futuras subraya la importancia de fomentar entornos de confianza, curiosidad y compasión. Además, este conocimiento puede abrir nuevas vías para el tratamiento y prevención de trastornos mentales y emocionales. A través de la epigenética, podemos aprender a ser mejores antepasados para las futuras generaciones, dejando un legado positivo y resiliente.

Para más detalles sobre este fascinante tema, visita el artículo original en The Guardian.

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